El suicidio también ocasiona heridas emocionales. Si se carece de un sistema de apoyo social, la pena o el dolor pueden intensificarse y retrasar el proceso de sanación. Con el suicidio, la víctima es a su vez el agresor, lo cual intensifica el dolor y dificulta la sanación. Un sistema de apoyo fuerte y amoroso es crucial para lograr sanar.     

Aquellos que experimentan la muerte de un ser querido por suicidio pueden experimentar una intensificación en sus sentimientos de remordimiento, vergüenza, culpa, ira o temor. Esto conlleva a un estigma asociado a la muerte por suicidio que hace que a la familia se le niegue el consuelo por parte de su soporte social.

Algunos consejos especiales para sobrellevar el dolor tras una pérdida por suicidio incluyen:

  • El invaluable apoyo de su sistema de apoyo social.
  • Permita la ayuda de personas en las cuales usted confíe.
  • Un grupo de apoyo específico para sobrevivientes de un suicidio puede ayudar.

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