El pesar se puede manifestar de forma diferente en los niños que en los adultos. Los niños suelen responder a la muerte por medio de un golpe emocional y una aparente falta de sentimientos. Su hijo puede actuar de las siguientes maneras:

  • Yendo a jugar o ir a ver televisión después de recibir la noticia de que un ser querido ha muerto.
  • Haciendo preguntas frecuentemente acerca de la muerte.
  • Expresando culpabilidad por esa muerte.
  • Exteriorizando sus sentimientos tanto en la casa como en la escuela.
  • Experimentando una regresión temporal.
  • Algunas respuestas comunes en niños incluyen ansiedad, miedo o enojo. Pueden presentar también síntomas de depresión, confusión, agresión, retracción o sentimientos de culpabilidad aun cuando no sean responsables por esa muerte. Es importante dejarles saber que está bien expresar sus sentimientos.
  • Su hijo puede temer que usted también va a morir. El reafirmarle que usted va a estar presente para continuar con su cuidado y cariño puede ayudarle a superar ese sentimiento.

Cuando tenga que informarle a su hijo acerca de la muerte de un ser querido, tenga en cuenta:

  • Conteste sus preguntas lo más realista posible.
    • Esté preparado para contestar preguntas acerca de lo que le pasa al cuerpo (los niños de entre 10 a 12 años se interesan particularmente en los cambios biológicos del fallecido).
    • Explíqueles acerca de la muerte usando las enseñanzas de su propia fe, reafirmándoles que aunque el cuerpo ha muerto, el espíritu continúa viviendo. Tenga cuidado de no explicarles que la muerte es estar dormido. Los niños más pequeños podrían temerle a quedarse dormidos.
    • Ayude a los más pequeños a entender la muerte explicándoles la diferencia entre una enfermedad leve a una severa o un accidente, para que no teman que enfermedades como un resfriado puedan causarles la muerte. 
  • Explíqueles el proceso del funeral – la mayoría de los niños mayores de 4 años tienen el deseo de ser incluidos en los servicios funerarios.
  • Anímelos a que expresen sus pensamientos y sentimientos. Explíqueles que es saludable expresar sus sentimientos, y que éstos se volverán menos intensos a medida que el tiempo pase. Aliéntelos a recordar y a hablar acerca de ese ser querido. Manifiésteles que también está bien sentirse felices.
  • Mantenga la rutina diaria (tal como horarios de comidas y de ir a la cama) en la medida de lo posible.
  • Manténgase alerta de cualquier regresión en niños pequeños:
    • Olvidar cómo vestirse
    • Tartamudeo o chuparse el dedo
    • Comportamiento aferrado
  • Los niños se identifican con el comportamiento de sus padres u otros adultos. Permita que los niños observen el dolor de otras personas – comparta con ellos sus sentimientos y pensamientos.

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